Vivir en esta habitacion tiene varias ventajas; durante el día, cuando el sol refleja en la ventana, la luz natural que entra es impresionante, y con las ventanas tan grandes que tenemos podemos ver todo lo que la gente hace afuera sin que nadie pueda ver lo que estamos haciendo adentro. Sin embargo, cuando anochece, y si las luces de nuestra habitación están encendidas, entonces todos pueden ver lo que hacemos sin que nosotros podamos notar quién está afuera. Aunque, lo bueno de todo esto es que aunque esté oscuro afuera, si apagamos las luces de la habitación entonces si podemos contemplar lo que la gente hace afuera sin que nadie vea lo que hacemos adentro.
Sólo ahí... sólo entonces, podemos vestirnos y desvertirnos como queramos, podemos sentarnos de manera relajada, bailar, cantar, y hacer cosas que normalmente no haríamos si todos pudiesen ver adentro sin que nosotras podamos mirar afuera. Sólo en esos momentos en los que creemos que nadie está mirando, nos animamos a ser nosotros mismos, a ser genuinos, a ser reales. Disfrutamos contemplar lo que otras personas hacen, como se visten, como interactuan con otros, pero el tan solo saber que otros nos estan observando influencia bastante en la forma en la que actuamos.
Que tan difícil sería ser reales, en todo momento. Ser genuinos y transparentes aún sabiendo que hay personas mirando, aún sabiendo que no siempre nuestras acciones agradarían a todo el mundo. Muchas veces fingimos ser de cierta manera por agradar a otros, mientras que lo que más otros aprecian, al final, es la sinceridad.
Sé genuino, sé transparente, sé sincero... no solamente con los demás, sino que contigo mismo mas que nada.