De chica solía escuchar esta frase, y me preguntaba si era
realmente cierto. Una época en la que pasaba casa por casa a pedir donaciones para
una organización en la que trabajaba como voluntaria, me di cuenta de que
aquellas casas más grandes y lujosas pertenecían a los que menos donaban.
Quizás por el miedo a la inseguridad de las calles, apenas nos hablaban a
través de las rejas para luego donar poco o nada. Sin embargo, las casas más
pequeñitas y con fachada humilde pertenecían a personas que nos recibían con
sonrisas y elogios, y donaban más de lo que podíamos imaginar.
Ahora “de grande”, compruebo que esta frase es una realidad.
Aquellos que menos tienen son los que más disfrutan al compartir con los demás
lo poco que tienen. Quizás, los que “menos tienen” en relación a cosas
materiales, se dan cuenta de que no es necesario aferrarse a un objeto que en algún
momento de esta vida puede desaparecer. Todo en esta vida tiene una fecha de
expiración.
Si bien conozco y respeto a varias personas que con sudor y
sacrificio hoy disfrutan de bendiciones económicas, lo que más admiro de ellas
es no se olvidan de donde vinieron. Aquellas personas que no se olvidan de cómo
empezaron, y que ayudan a quienes de manera similar intentan salir adelante empezando
“desde abajo” son realmente admirables.
Por otra parte, aquellas personas que sienten que el mundo
les debe algo, y que piensan que necesitan más comodidades, más casas, más
autos para ser felices, creo que deben de reflexionar en ese pensamiento y
agradecer por todo lo que tienen ahora, y si es posible, compartir. Porque por
más de que muchos intenten encontrar satisfacción y felicidad en lo material,
todos sabemos y somos testigos de que todo lo material se desvanece, entonces
esa “felicidad” que uno cree poder obtener en algo pasa a ser momentánea, no
perdura.
Gracias le doy a Dios y a la vida por permitir que en algún
momento duerma bajo un techo en el cuál la familia tiene más de lo que necesita,
y bajo otro en donde la familia, según nuestra sociedad, “necesita” mucho más
de lo que tiene. Gracias doy porque teniendo diferentes perspectivas puedo
elegir el camino que quiero seguir, sabiendo que lo que tengo no define quién
soy hoy o seré mañana. Sabiendo que quizás siga habiendo personas que no
quieran dar ni un poco de lo que tienen, pero yo decido ser de las que quiere
dar por más que sea muy poco lo que tenga.
“Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”
Mateo 6:21